Espera Jodío

AD ASTRA PER ASPERA.

Hablamos con Fernando Cardona (Ego Sum Lux Mundi), artista menorquín que ha sabido fusionar el bagaje académico de la restauración con la frescura del tatuaje moderno. En esta entrevista, Fernando nos desvela las claves de su estilo, lejos de etiquetas como el ignorant style, su faceta como profesor de marca personal y la importancia de crear un lenguaje visual inconfundible para contar historias que van más allá de lo decorativo.

Buenas Fernando, ¿cómo nace el concepto de Ego Sum Lux Mundi?

Soy Fernando Cardona, tatuador y artista visual de Menorca. Ego Sum Lux Mundi es el nombre bajo el que he construido mi universo artístico, una forma de reunir mi interés por el tatuaje, el simbolismo, la historia, la mitología y la iconografía religiosa dentro de una misma identidad.

¿Una frase que te defina?

Ad astra per aspera, hacia las estrellas a través de las dificultades, porque la vida es un camino de aprendizaje y conocimiento constante.

Estudiaste Conservación y Restauración de Patrimonio en la UB. ¿Cómo termina alguien que rescataba piezas históricas pinchando líneas sólidas en un estudio? ¿Crees que esa formación influye en tu trabajo?

Sí, creo que influye mucho. Mi formación me marcó sobre todo a nivel temático, por el interés por la historia del arte, el patrimonio y la imagen, pero también en algo muy importante para tatuar, la paciencia y la constancia.

Al final, todo derivó hacia el tatuaje de una forma lenta, a partir de un interés creciente, más que como un camino que tenía planeado desde el principio.

¿Cuál fue el «clic» o el referente que te hizo decidir que el tatuaje era tu camino y no la restauración?

Lo vi más claro cuando trabajé en un museo. El mundo de la restauración me parecía mucho más solitario y, a mi manera de verlo, con poco o ningún reconocimiento por parte del público. Además, si el trabajo está bien hecho, casi tiene que desaparecer como gesto personal, porque sigues criterios y normativas bastante establecidos.
En el tatuaje encontré casi lo contrario, una relación directa uno a uno con otra persona, un proceso mucho más creativo y social, donde cada pieza abre un espacio distinto para desarrollar ideas.

Tu nombre artístico tiene un peso espiritual evidente. ¿Es una declaración de intenciones sobre cómo ves tu propio arte o una conexión mística con el pasado?


Las dos cosas. Por un lado, es una declaración de intenciones, porque conecta muy bien con la dimensión simbólica y espiritual que atraviesa mi trabajo. Y por otro, también tiene que ver con una conexión real con imaginarios del pasado, con lo sagrado, la historia y ciertas formas de entender la imagen más allá de lo puramente decorativo.

Tu estilo es muy reconocible: líneas sólidas y composiciones limpias. ¿Cómo lo definirías tú y qué lugar crees que ocupa tu estilo dentro del tatuaje actual?

Mucha gente encuadra mi trabajo dentro del ignorant style, aunque es una etiqueta que nunca me ha terminado de convencer. Más que la técnica en sí, a mí me interesa mucho más el concepto y la temática que hay detrás de cada tatuaje.
Si tuviera que definirlo con mis propias palabras, diría que hago algo como “tatuaje simbólico”.

«NO IDENTIFICO MI TRABAJO COMO IGNORANT STYLE, LO DEFINIRÍA COMO TATUAJE SIMBÓLICO.»

¿Por qué prefieres composiciones nítidas que «respiran» frente a las composiciones masivas y cargadas?

Me gusta que la piel respire y que cada elemento se vea con claridad. Busco que una composición pueda leerse rápido y que la imagen sea reconocible en pocos segundos. Por un lado, es la forma en la que me gusta expresarme. Y por otro, creo que ese tipo de claridad refuerza mucho mejor el sentido, la narrativa y el peso visual de cada pieza.

El rojo aparece en muchas de tus piezas. ¿Qué papel juega en tu narrativa?

Lo uso para destacar ciertos elementos dentro del dibujo. Me ayuda a dirigir la mirada y a dar más fuerza a partes concretas de la composición.
Además, me parece un color muy potente visualmente y con una presencia muy fuerte dentro de la mitología también.

Tu trabajo está lleno de referencias simbólicas que beben del arte medieval, la mitología y tu infancia en los 90. ¿Cómo logras que convivan esos mundos y qué significado para ti?

Creo que lo que termina uniendo todos esos mundos es el propio lenguaje visual. Para mí, el dibujo claro, sencillo y de línea me permite trabajar referencias muy distintas y hacer que convivan dentro de una misma composición.
Aunque cambien los temas o los focos de interés, la manera de dibujar hace que todo quede unificado y reconocible dentro de mi trabajo.

Hablemos de inspiración: ¿Quiénes son tus mayores referentes, tanto en el mundo del arte clásico como dentro de la escena del tatuaje actual?

Es una pregunta difícil. Dentro del arte clásico, me interesa mucho la cerámica griega, por cómo construye la composición, cómo se adapta al formato, el uso de pocos recursos y la fuerza narrativa que consigue. En parte, eso es algo que intento llevar también a mis tatuajes.
Y dentro de la escena actual del tatuaje, hay muchísimas personas que me inspiran. Más que un solo nombre, diría que lo que más valoro en otros tatuadores es el mimo por el detalle, el cuidado al dibujar y tatuar, y el amor real que demuestran por lo que hacen.

«UNO DE LOS PRINCIPALES ERRORES ES NO SABER DESTACAR, QUERER CONSTRUIR ALGO DEMASIADO GRANDE»

Eres profesor de Marca Personal en Tattoox. ¿Cuál es el error más común que cometen hoy los tatuadores que intentan encontrar un estilo propio en un mundo saturado de algoritmos?

Cada persona es un mundo, pero sí veo dos errores bastante comunes. El primero es no tener claro qué quieres transmitir con tu trabajo, ya sea a nivel estético, temático o técnico. Y el segundo es no saber descartar, querer construir algo demasiado grande o complejo sin adaptarlo a la realidad diaria de cada uno.
Al final, encontrar un estilo propio es una carrera de fondo. Poco a poco vas probando, entendiendo mejor quién eres, cómo funciona tu dibujo sobre la piel y cómo comunicas todo eso también en redes.

Has colaborado con Netflix (Fanático), diseñado joyería, textil y hasta almohadas. ¿Sientes que el tatuador actual tiene que ser un «director creativo» total para sobrevivir y destacar??

Sí, en parte sí, pero más que por obligación, lo veo como una forma natural de expandir tu trabajo. Las colaboraciones funcionan como un altavoz hacia otras audiencias y otros contextos.
No siempre se trata solo de captar nuevo público, sino también de crear conexiones y de llevar tu creatividad a distintos formatos y focos.

Háblanos de tu tienda Alone Cult. ¿Qué podemos encontrar en ella y hasta qué punto es tu vía de escape para soltar ideas que no caben en la piel?

Ahora mismo es un proyecto que tengo algo parado, pero en distintos momentos me ha servido para explorar formatos como la autoedición o el merch en ropa.
Siempre ha sido una manera de sacar ideas fuera de la piel, y además ha tenido muy buena respuesta por parte de mi público.

A nivel técnico, trabajas con Jconly, Ink Doctor y Five Moths. ¿Eres de los que se obsesionan con el material o eres de los que piensan que «es la mano y no el pincel»?

Para mí, el material no te soluciona la vida por sí solo, pero sí se nota la calidad y cómo puede ayudarte a agilizar el trabajo cuando usas la herramienta adecuada para el objetivo correcto.
Y también creo que colaborar con buenas marcas aporta valor, porque al final ambas partes se benefician y se refuerza esa relación entre práctica profesional y producto.

Vives prácticamente en un avión: París, Berlín, Viena, Madrid… ¿Qué tiene la escena de Londres que no encuentres en Barcelona, y viceversa?

Hoy en día hago entre dos y tres viajes al mes, y la verdad es que me gusta mucho moverme, estar en ambientes distintos, conectar con nuevas audiencias y conocer tatuadores por el camino.

Cada ciudad tiene lo suyo. En Londres me parece más fácil conectar con una audiencia más diversa, mientras que en Barcelona suelo enfocarme más en proyectos grandes. Demográficamente son ciudades muy distintas, y eso también se nota en la manera en que la gente se tatúa.

¿Cómo ha cambiado el perfil del cliente en los últimos años? ¿Llegan con ideas más cerradas o confían más en tu proceso creativo y te dan libertad total?

A medida que he ido consolidando mi estilo, también he notado que la gente me da más libertad. Hoy en día, casi todas mis citas salen del flash o parten de diseños del flash book. Eso para mí es muy motivador, porque me empuja a seguir creando, dibujando y desarrollando nuevas ideas constantemente.

¿Cómo es tu proceso de trabajo con los clientes? 

Depende mucho de cada caso. A veces surgen citas más esporádicas, pero la mayoría se cierran con dos o tres meses de antelación. En ese tiempo voy trabajando la idea para que, cuando llegue el día, el foco esté en tatuar y en que toda la experiencia sea lo más fluida posible.

Y pasando de tu trabajo al de otros: ¿Por qué artistas estás tatuado tú?

La mayoría de mis tatuajes me los han hecho buenos amigos. Me gusta que, ya que tengo la oportunidad, exista una conexión real con las personas que me tatúan. Entre ellos Asul, Toni Vez, Bastien Viandebleue, Peluxicore y Rich Sinner

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere empezar a tatuar sin renunciar a su propio lenguaje artístico?

Le diría que tenga mucha paciencia y que apueste por lo que de verdad le gusta, no por lo que el mercado o la tendencia parecen priorizar en ese momento.
Al final, es más importante encontrar a las pocas personas que de verdad valoran tu trabajo que intentar gustarle a miles en internet que nunca se van a tatuar contigo. Es algo que cuesta entender al principio, pero cambia mucho la manera de enfocar el camino.

¿Qué proyectos futuros tienes en mente?

A nivel inmediato, estoy muy enfocado en organizar un tour por Estados Unidos. Creo que va a ser una experiencia muy interesante tanto a nivel laboral como creativo, y ahora mismo gran parte de mi energía está puesta en hacerlo realidad.

¿Hacia dónde crees que se dirige el mundo del tatuaje y qué te gustaría que se dijera de tu trabajo dentro de 10 o 50 años?

El mundo del tatuaje, como cualquier industria creativa, está cambiando constantemente y adaptándose a la volatilidad del consumo, las tendencias y la competencia. Creo que eso va a ir todavía más a futuro, y por eso cada vez será más importante destacar desde un lenguaje propio, reconocible, y trabajar con honestidad con tu comunidad.
Y sobre mi trabajo, me gustaría que dentro de 10 o 50 años se dijera que tuvo una identidad clara, que fue coherente con su visión y que aportó algo personal dentro del tatuaje.

Mil gracias por tu tiempo Fernando.